La cabaña

La cabaña es un programa en el que doce participantes se dividen en dos grupos y compiten para ver quién es el primer equipo que construye una cabaña con unas características determinadas en un solar. Cada noche se emite un resumen de cómo ha avanzado el día, pero también se puede ver en directo a través de Internet.

Ilustración al estilo cómic manga de una pequeña cabaña construida con listones de madera en medio de un prado.

Además de construir la cabaña, cada semana se realiza una prueba adicional y se elimina a un participante de cada grupo. Como es una carrera contrarreloj, el límite de tiempo se establece en 6 semanas, puesto que llegados a ese extremo, los equipos quedarían vacíos y sería imposible terminar.

El premio del concurso, 100 000 euros, se reparte entre los miembros del equipo ganador que sigan en la contienda cuando concluyan su cabaña y el jurado verifique que cumple todos los requisitos. Esto es interesante porque entra en conflicto la prisa por terminar antes que el equipo rival y la estrategia de dejar pasar los días para repartir el premio entre menos personas.

Por extraño que parezca, la audiencia ha conectado bastante con el programa. El canal de streaming es de los más vistos dentro de la temática televisiva. Sin embargo, el grueso de la audiencia se centra en las emisiones por televisión de las galas semanales, que no llegan a liderar la franja por muy pocas décimas.

Hoy se cumplen cuatro semanas, de modo que esta noche los equipos pasarán a estar formados por dos personas cada uno. Según las estimaciones del programa, el equipo verde lleva construido un 92 % de la cabaña, mientras que el equipo rojo va por el 88 %. A medida que avanza el programa, se va volviendo cada vez más interesante.

Los primeros en realizar la prueba semanal serán Juan, Kira y Lester, del equipo verde. Su misión será cortar un listón de 10 metros en tablas de 50 cm. Las tablas que no midan exactamente 50 cm o que no tengan un corte perfecto no se admitirán. Al finalizar la prueba, ganará quien haya logrado un mayor número de tablas de 50 cm exactos y, en caso de empate en número de tablas, quien lo haya logrado en el menor tiempo posible.

¡Empieza la prueba! Los tres concursantes corren hacia los listones y los llevan hasta su mesa de trabajo. Empiezan a medir segmentos de 50 cm y a marcarlos en lápiz. Lester es el primero en empezar a cortar. Kira es la segunda y Juan empieza en tercer lugar. La diferencia es mínima, aunque Lester sigue en cabeza. 6 tablas, 10 tablas, 12 tablas. Juan parece tener algún problema y se ha rezagado. Lester sigue en cabeza, 16 tablas, 18 tablas, ¡20! Lester ha terminado. Kira tarda un par de segundos más y, a la cola, Juan con 10 segundos de diferencia.

El jurado procede a medir las tablas de Lester, que está muy nervioso mientras espera la confirmación de su victoria. Aunque todos los cortes son perfectos, hay tres tablas que no miden exactamente 50 cm. Por lo tanto, su marca queda en 17 tablas y 2 minutos 3 segundos.

Es el turno de Kira. Su marca de tiempo es de 2 minutos y 5 segundos. Los tres participantes están muy nerviosos mientras el jurado va midiendo las tablas una a una. Hay una mala, dieciséis buenas. Una mala y diecisiete buenas. Quedan dos por evaluar, si hay una sola más que mida 50 cm, Kira se aseguraría su permanencia una semana más. La penúltima es correcta, la última no. Kira se pone en cabeza con 18 tablas perfectas.

Lester está desesperado. Juan no se queda atrás. Ahora todo depende de cuántas tablas de exactamente 50 cm haya logrado cortar Juan. Si ha logrado menos de 18, Juan deberá abandonar el programa. Si ha logrado más de 17, el que hará la maleta y se despedirá del concurso será Lester.

El misterio se resuelve pronto, las tres primeras tablas de Juan miden más de 50 cm. Lester se deja arrastrar por la euforia y celebra el resultado abrazando a Kira. Mientras los dos vencedores se sacuden felices la adrenalina de encima, Juan se desmorona en un arrebato de rabia.

Antes de empezar la prueba del equipo rojo, una breve pausa publicitaria para limpiar la zona de la prueba y volver a dejarlo todo listo para poder empezar. Cuando está todo listo, de nuevo en emisión, el equipo rojo, formado por Inés, Óscar y Paula, se prepara para realizar la misma prueba que acaban de completar sus contrincantes del equipo verde.

Mientras Cosme Tardajos, el presentador, explica la prueba, algo sucede en la zona de espera, donde se encuentran los concursantes que ya han realizado la prueba. El plano cambia de repente para mostrarnos al equipo verde. Juan está chillando como un energúmeno a sus compañeros y a tres miembros del equipo que se han acercado para ver qué ocurre. El presentador se acerca para intentar apaciguar la situación y poder continuar con el programa.

Intentan calmar a Juan, que sigue fuera de sí, explicándole que solo es un juego, que no pasa nada, que pronto volverá a su casa con su familia. Las explicaciones parecen caer en saco roto, porque el exconcursante, en lugar de calmarse, parece encolerizarse cada vez más. Su rostro es de un color rojo encendido y parece que tenga que estallar de un momento a otro.

El presentador intenta tranquilizarle poniéndole la mano sobre el hombro, pero el brazo de Juan, que es bastante corpulento, sale lanzado y choca contra la cara de Cosme, que es más espigado. Este cae fulminado al suelo, probablemente con algunos dientes menos.

Al contemplar la situación con más detalle, descubrimos que lo que ha impactado contra la efigie de uno de los presentadores estrella de la cadena no era la mano desnuda del concursante airado, sino un martillo que había cogido del taller. El crujido de huesos rotos no se debía a un puñado de dientes arrancados de su boca, sino a la estructura de su cráneo. Se teme por la vida del presentador.

El mundo se paraliza de repente. Después, poco a poco, empieza a despertar a cámara lenta y se va acelerando gradualmente hasta ir al doble de la velocidad normal. Juan arremete con el martillo contra otro miembro del equipo de rodaje que queda fuera de combate. El personal de seguridad, que estaba a la espera de recibir permiso para intervenir, sale disparado como un resorte para contener la situación. También se acercan, aunque con más cautela, los participantes y miembros del equipo de grabación del programa que siguen en pie y se ven con ánimo. Nadie entiende nada, pero todos quieren ayudar.

Todo es un batiburrillo. Cuesta saber qué está ocurriendo exactamente. No se escuchan golpes, tan solo gruñidos. Juan no se deja reducir por las buenas. Forcejea y aventura golpes a diestro y siniestro con el martillo, con la mano libre y con los pies. No enfoca, solo golpea al aire y acierta algún objetivo de vez en cuando por pura casualidad, sin la precisión que sería necesaria para causar un destrozo como el que ha sufrido Tardajos.

Solo entonces, alguien de la cadena recobra la sensatez y se detiene la emisión. Primero fundido a negro, después un mensaje pidiendo disculpas que se irá actualizando algunas veces.

La cadena y la productora se limitan a publicar un comunicado lamentando la gravedad de los hechos ocurridos, pidiendo respeto por las personas implicadas y prometiendo ofrecer más información a medida que se vaya esclareciendo la situación. Mientras, las redes echan fuego. Esto ha ocurrido en pleno prime time. Los programas de radio en directo están hablando del tema, las cadenas de televisión de la competencia están informando con mensajes superpuestos a la emisión normal.

Al cabo de unos buenos cuarenta minutos, y tras varios comunicados oficiales, la cadena que emite La cabaña retoma la emisión desde un plató de su sede central. Otro presentador de la cadena lee el último comunicado que habían publicado y confirma el fallecimiento de Cosme Tardajos. Dos miembros del equipo de producción han sido hospitalizados, pero se encuentran estables dentro de la gravedad y sus pronósticos no son tan pesimistas. Juan ha sido detenido por la policía.

Se anuncia también la decisión de cancelar el programa definitivamente y de alterar la programación en consecuencia. Como aún faltan casi dos horas para los programas de promoción nocturnos, deciden poner una película sobre una chica que descubre que tiene una hermana que acaba de salir de prisión.

El espectáculo debe continuar.

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